Una tarde más
Julio Senomar camina con la vista perdida en la arquitectura de la ciudad. Sabe que es un efecto pasajero, pero prefiere. que la ciudad le seduzca y que no llege la indiferencia.En su foro interno, Julio trata de demostrar que, en el fondo, las cuidades son como el amor. Al principio te impresiona, vas conociendo barrio tras barrio, y creas tu propia conciencia, hasta llegar al cenit crepuscular, en el que la indiferencia por el entorno desemboca en una amarga morriña.
Julio Semonar camina con la vista en el suelo, esta cuidad no le ha hecho olvidar el drama constante en el que está inmerso.
Suena el movil. Julio lo descuelga. ¿Pronto?. Una voz conocida le saluda. Su acento revela que no es ni italiana ni española. Nunca pensó que le llamaría, pero lo hizo. ¡Ciao Elisabeth!
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