Ellos no tuvieron la culpa

Ellos no tuvieron la culpa. La chica tuvo mala suerte. Es decir, todos hacemos algo así en la vida. Vas en el metro y no de das una moneda a un músico, o a la rumana del niño, y no por eso les estás matando. Lo primero es averiguar si la chica es la misma. Pero que digo, ¡qué importa! ¡a quién le importa! Lo que hace que la obra sea interesante es el momento en el que los personajes a los que el inspector ha interrogado descubren que todo es mentira. Tenemos por un lado los que sienten remordimientos, Sheila y Eric. Y por el otro la señora y el señor Birling, que, aún sabiendo que son culpables en parte, sienten un alivio inmediato, de lo más repulsivo. En fin. La consecuencia directa es que vivimos bajo una concepción paternalista del estado.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home