10.10.05

Llueve


Todo iba bien hasta que me he dado cuenta de lo imbecil que soy.
Esta mañana la pereza me ha podido y me he quedado una hora más en la cama, y ha merecido la pena, o eso creía. Lo cierto es que la clese a la que he faltado no ha llegado a producirse porque ha faltado el profesor, pero lo triste es que he olvidado por completo un chequeo médico que tenía que hacer para poder pillar un curro (es una historia larga). Ese es el tema, que me jode cuando hago estas cosas.
Por otra parte hoy es un día como los demás, es decir aburrido. Lo único novedoso es que han caído cuatro gotas. Casi se me había olvidado el olor a tierra mojada, que por otra parte me encanta.
De las cosas que tengo que hacer mejor ni hablo. Por ejemplo tengo que investigar en que bibliotecas se conservan ejemplares de un periódico del siglo XIX. Bueno, aparetemente no tiene mayor complicación, pero la gracia está en que las webs están en su idioma materno... serbio, chino, alemán. Ardua tarea pues. O un puto coñazo, para tocar todos los registros.
Mañana más. Ahora me lo quiero tomar un poco más enserio, creo que yo mismo me voy a convertir en mi confesor. No es una buena solución, lo se, pero no hay otra. Creo que nadie me llega a entender. He desarrollado una especie de cualidad para que no se me tome en serio en nunguna de mis actvidades cotidianas. He sufrido una falta de creidibilidad en todos los aspectos de mi vida. Aunque parta de cero, cono su estuviese en un bucle, acabo en el mismo final. Dios, que desesperación.